Como resultado de la cada vez más consciente asunción de la verdad histórica del PSP, el Socialismo Peruano se presenta actualmente como un movimiento en cuyo seno se opera un proceso de centralización ideológico-teórica y concentración político-orgánica. Este proceso constituye una etapa superior en la lucha por la Reconstitución y, por esto, con más verdad que nunca, puede decirse que hoy por hoy tenemos ante nosotros “la señal de un período avanzado del proceso revolucionario” (1).
Pero, en la medida en que todas las tendencias y facciones reclaman para sí la condición de continuadoras del pensamiento de Mariátegui, la confusión no es poca y, por tanto, no es poca tampoco la necesidad de un esclarecimiento definitivo. En relación a algunos casos, basta remitir al lector a nuestro artículo Acerca de la propuesta de un partido minga, y agregar aquí una conclusión lógica: el PCP (Unidad), el PCP (Patria Roja), el PCP (Sendero Luminoso), el Partido Socialista Peruano y otras facciones y tendencias por el estilo, no continúan a Mariátegui ni en lo ideológico, ni en lo teórico, ni en lo político, ni en lo orgánico. Ciertamente todas ellas hablan de Mariátegui, pero su práctica niega completamente que lo sigan en los cuatro aspectos mencionados.
En cambio, en la medida en que Ramón García y sus repetidores hacen mucho ruido acerca de su pretendida condición de continuadores de Mariátegui, es menester reseñar aquí algunas posiciones suyas que dan al traste con semejante pretensión: 1) negación de la filiación marxista-leninista de Mariátegui; 2) negación del carácter marxista-leninista del PSP; 3) negación del marxismo-leninismo como el aspecto general de la base de unidad del Partido; 4) silenciamiento del revisionismo; 5) encubrimiento de la restauración capitalista; 6) reivindicación de revisionistas como Tito, Liu Shaoqi, Brezhnev, Gorbachov, Arroyo Posadas y otros; 7) negación de la estrategia mariateguiana con aquello de construir “los gérmenes del socialismo” en las condiciones de la sociedad capitalista; 8) tergiversación de la concepción del partido de clase de Mariátegui; 9) abandono de la Reconstitución; 10) conculcación de la independencia de clase del proletariado con la propuesta de “una organización de proyección nacional”.
Todas estas posiciones se resumen en la formulación que hace García de la base de unidad de su facción: “Marxismo, Camino de Mariátegui, Política Concreta”. Pues con lo de “marxismo”, escamotea el desarrollo universal de la teoría proletaria y, así, sienta una base para la unidad partidaria con toda suerte de oportunismo y revisionismo; con lo de “camino de Mariátegui”, intenta pasar como elementos del mismo las posiciones reseñadas en el párrafo anterior; y, con lo de “política concreta”, busca imponer su revolucionarismo verbal (“relación programa reivindicativo-programa prospectivo”) y su reformismo real (construcción de “los gérmenes del socialismo” en la sociedad actual).
Finalmente, la tendencia proletaria aparece continuando a Mariátegui en lo ideológico (adhesión a la teoría de Marx, Engels, Lenin, Stalin, Mao); en lo teórico (desarrollo del Camino de Mariátegui); en lo político (lucha por la conquista del poder); y, en lo orgánico (reconstitución del PSP de acuerdo a la realidad actual), tal como se ha fundamentado sobre todo en los trabajos Mariátegui y el Partido Socialista del Perú, Mariátegui y el leninismo, Mariátegui y la base de unidad del partido, Apuntes sobre el socialismo peruano y El partido de masas y de ideas de Mariátegui.
Esta es la lucha de la tendencia proletaria, esta es la situación del Partido de Mariátegui hoy, en el gran sentido histórico del término. Marchamos en pequeño grupo unido por un camino escarpado y difícil, fuertemente cogidos de las manos. Estamos rodeados por todas partes de enemigos, y tenemos que marchar casi siempre bajo su fuego. Nos hemos unido en virtud de una decisión libremente adoptada, precisamente para luchar contra los enemigos y no caer, dando un traspiés, al pantano vecino, cuyos moradores nos reprochan desde un principio el que nos hayamos separado en un grupo aparte y que hayamos escogido el camino de la lucha y no el de la conciliación. Y de pronto algunos de entre nosotros comienzan a gritar: “¡Vamos al pantano!” Y cuando se intenta avergonzarlos, replican: “¡Qué gente tan atrasada sois! ¡Cómo no os avergonzáis de negarnos la libertad de invitaros a seguir un camino mejor!” ¡Ah, sí, señores, libres sois no sólo de invitarnos, sino de ir adonde mejor os plazca, incluso al pantano; hasta consideramos que vuestro verdadero puesto está precisamente en él, y nos sentimos dispuestos a prestaros toda la colaboración que esté a nuestro alcance para trasladaros allí a vosotros! ¡Pero en tal caso soltad nuestras manos, no os agarréis a vosotros, ni ensuciéis la gran palabra libertad, porque nosotros también somos “libres” para ir adonde nos parezca, libres para luchar no sólo contra el pantano, sino incluso contra los que se desvían hacia él! (2).
Dejando que los muertos entierren a sus muertos, los revolucionarios proletarios sabrán cumplir bien sus jornadas en la lucha por reconstituir el partido que Mariátegui constituyó como el instrumento fundamental de la revolución peruana.
Así, pues, hasta la exitosa culminación de la Reconstitución, y después de ella, y siempre, “Hay, hermanos, muchísimo que hacer”.
Notas
[1] Mariátegui, t.13, p.109.
[2] Lenin, ¿Qué Hacer?
¡Defender el pensamiento de Mariátegui de toda tergiversación y desarrollarlo en función de la realidad actual!
14.02.10.
Eduardo Ibarra.