SECCIONES

Mov. Popular y Frente Único

El Frente único Proletario*

Por: Charles Jaime Lastra Domínguez


El proletariado como clase social establece relaciones con las demás clases sociales. Estas relaciones dependen del grado de desarrollo económico fundamentalmente, pero influyen decisivamente los factores sociales, políticos y culturales. El socialismo científico, que es la fusión del conocimiento con los intereses del proletariado como clase revolucionaria, es la ciencia de la emancipación de la humanidad. El proletariado no puede emanciparse si a su vez no emancipa a toda la humanidad. Es la clase social llamada a cerrar la era de la división de clases sociales y lucha entre ellas para inaugurar y desarrollar la era de la sociedad humana plenamente libre. El proletariado es la clase elegida por la historia para llegar al reino de la libertad.

El proletariado consciente y organizado ha forjado una poderosa ideología, la doctrina del comunismo científico, que establece que para realizar su programa máximo tiene que concretar su programa mínimo. El programa mínimo obliga al proletariado a unirse a si mismo en primer lugar. Lo obliga además a saber atraer la solidaridad de las otras clases para con su causa inmediata, evitar ser aniquilado como clase social consciente. El cumplimiento del programa mínimo está dirigido en favor del programa máximo, y es por ello que siempre y en cada momento de la lucha de clases el proletariado consciente debe cuidar el interés general del movimiento a la vez que dirige la lucha práctica y cotidiana. Y es por eso mismo que debe saber unir a todas las fuerzas susceptibles de ser unidas en un gran frente único para avanzar en la emancipación social, pues en cada batalla de la lucha de clases el proletariado consciente tiene que educar a su propia clase, así como a las demás, para guiarlas por el camino de acabar con el régimen de esclavitud asalariada y eliminar la propiedad privada sobre los medios de producción, fuente del actual estado injusto, cruel y criminal. El proletariado construye un nuevo orden social, basado en una nueva economía, con una nueva cultura. Por eso el espíritu del proletariado es un espíritu constructivo.

Si todo esto no fuera así, ¿cómo, entonces, el proletariado podría emancipar a la humanidad? Si fuera solamente a emanciparse a si mismo y nada más, no tendría interés por todas las demás clases. Si así fuera, ¿para qué el frente único entonces? El egotismo de clase se vería justificado. Y la solidaridad de clase sería visto como un error ¿Qué sentido tendría una aplicación correcta de la línea de masas? Ya no valdría la tesis que las masas hacen la historia, sino, más bien que las masas estorban la historia. Y así, dentro de estos absurdos históricos, el frente único no tendría ninguna justificación necesaria. Solo una clase buscaría quedar en pie.

Felizmente para la humanidad, el espíritu constructivo del proletariado esta fundado en una moral de humanismo revolucionario, cuya ideología se basa en el conocimiento objetivo. Así, el frente único es una necesidad histórica, ineludible para el proletariado como clase y para su vanguardia que está consciente del largo periodo que nos separa de la sociedad sin clases. Hablar del frente único proletario es hablar de un deber, de una tarea estratégica. Y el proletariado consciente la cumple cabalmente de manera consecuente, genuina y sincera.

El frente único es una actitud política solidaria del proletariado con otras clases explotadas ante un problema concreto, ante una necesidad urgente. Es una acción práctica concreta y contingente. Pero esta actitud solidaria también es aplicada en su propia organización de clase sindical. Pues la influencia de la lucha de clases genera en su seno diversidad de tendencias y grupos de vanguardia, que coexisten en la fábrica o centro de producción. El sindicato obrero siendo un órgano de clase exige a todas estas tendencias y grupos saber entenderse en la lucha común contra el enemigo común, que se plasma en un programa de acción concreta y contingente. Lo mismo en la sociedad, el proletariado debe saber unir a todas las fuerzas susceptibles de ser unidas contra el enemigo común. De esta forma en cada paso podrá educar a las capas y clases sociales en la necesidad histórica de su programa máximo.

Cabe por tanto, aplicar la política de frente único en los diversos espacios sociales y según las necesidades de la lucha de clases: cabe el frente único contra una ocupación militar imperialista; contra la dominación fascista; contra los ataques a la construcción socialista; contra la explotación y dominación imperialista; contra la explotación capitalista; contra la explotación feudal y el gamonalismo; contra la incultura, la alienación y la discriminación; contra la destrucción de la naturaleza y del medio ambiente; contra la opresión política, etc. Así, en la historia de la revolución dirigida por el proletariado se ha tenido una rica experiencia: Frente Unido de Liberación Nacional, Frente Único Antifascista, Frente de Resistencia Nacional, etc. cuando se basó en la alianza de clases a escala nacional sobre la base de un programa concreto revolucionario. Los frentes de masas por luchas reivindicativas de índole económica y también política; Los frentes electorales constituidos por las organizaciones políticas. Los frentes políticos revolucionarios como los casos de centro América. Las alianzas y pactos temporales entre las fuerzas y tendencias políticas en el curso de la lucha de clases también son expresión de frente único (son la política de los compromisos necesarios impuestos por el curso de la lucha de clases). Y cada proceso revolucionario crea su particularidad de frente único según sea el nivel donde se aplica.

En términos generales podemos resumir algunas características de la política de frente único del proletariado revolucionario:

01. El frente único obliga a concertarse sobre la base de la voluntad de realizar una lucha común contra el enemigo común. Voluntad que se expresa y plasma en un programa de acción concreta, práctica, contingente (fuera de toda abstracción teorética). Este programa de acción común, concertado entre todas las fuerzas concurrentes, responde a la necesidad del estado concreto de la lucha de clases y al interés general del proletariado como clase dirigente (en el sentido histórico).

02. En el frente único la táctica y la praxis que prevalece dependen de la corriente ideológica y de la fuerza política que predomine en su seno; que predomina por su voluntad indeclinable de renovación y de creación; por su consecuencia en la lucha contra el enemigo común, por su heroísmo y arrojo en el cumplimiento de su deber; y, sobre todo, por su clarividencia política, por su mejor comprensión de la lucha, por su destreza en la conducción, porque aplica una fidedigna línea de masas. El proletariado consciente está en su derecho y en su deber de propugnar la hegemonía.

03. El proletariado revolucionario es el único que garantiza una política de frente único autentica, sincera y consecuente. Esto significa la lucha por la hegemonía a fin de conducir la táctica y praxis del frente. Y no basta con declararlo, se tiene que demostrar en la práctica previa a la formación del frente y, una vez formado éste, mantenerse siempre en primera línea actuando con sencillez y humildad. La hegemonía del proletariado tiene que ver con su línea de masas. Si el proletariado no interpreta correctamente los intereses de las masas, éstas no lo seguirán. La tarea central del proletariado en el frente único es hacer que la teoría se transforme en una fuerza material. Cada clase social tiene su base material que determina su conciencia social, tienen sus intereses inmediatos y también mediatos. Y consecuentemente lucha también por ellos. Pero de todas las clases sociales explotadas y oprimidas, es el proletariado la clase social que emancipará a toda la sociedad del yugo de la dominación del sistema capitalista y de todo rezago reaccionario.

04. El frente único es la unidad entre varias entidades y fuerzas sociales y políticas que se unen para luchar contra un enemigo común sobre la base de un programa común. Ninguno pierde su identidad. Su personalidad política es respetada y se le permite trabajar por su propio ideario siempre que mantenga su lealtad a la lucha común. No se convierte en una amalgama en tanto que está definida adecuadamente su base de unidad programática, fuera de toda abstracción teorética (evitar la pretensión de que las otras fuerzas acepten principios ideológicos sin demostrarles su validez en la práctica de la lucha social). Por eso, propagandizar y organizar el frente único no es preconizar el confusionismo ideológico. Es un deber, por tanto, que el proletariado, y principalmente su vanguardia, mantenga su independencia política en el frente único. Esto es la garantía de liderazgo político del proletariado.

05. El proletariado es el principal promotor del frente único. Su consigna es unir a todas las fuerzas susceptibles de ser unidas contra el enemigo común. Y para lograrlo propone un programa de acción que las demás fuerzas lo aceptan mediante el diálogo y un debate constructivo.

06. El proletariado mantiene el frente único desarrollando una línea de masas que se fundamenta en partir del deseo de unidad y lucha contra el enemigo común, mantener una lucha ideológica activa expresada en la unidad-crítica-unidad. En el frente único existe unidad y lucha entre todas las fuerzas que lo componen, pero todas esas fuerzas deben pugnar por entenderse sobre la base común del programa de acción concreto. El debate es para avanzar y realizar el programa común. El indicador de si una actitud política es justa o no se mide por el cumplimiento del programa y por los resultados de la lucha en beneficio del bienestar del pueblo. No se puede medir por el solo argumento teorético, fuera de la lucha concreta y del beneficio común. Una política es justa cuando coincide con los intereses de las masas y reporta en su beneficio.

07. La realización del programa del frente único favorece los ideales de clase del proletariado. Por eso, en el frente, el proletariado mantiene su iniciativa desde un primer momento, trabaja por su propio credo, sin despreciar a las demás fuerzas, sin discriminar a ninguno de sus componentes, mas, al contrario, fortalece sus lazos de solidaridad, de unidad consecuente. Pero al mismo tiempo, el proletariado debe estar alerta y vigilante contra las desviaciones tanto de derecha como de izquierda en el seno del frente. Lo primero es la conciliación, el confusionismo ideológico, la perdida de la iniciativa y de la independencia política del proletariado, con lo cual las clases contrarias a los ideales del proletariado resultan beneficiadas con esa política errada. La desviación de izquierda es la desunión de las fuerzas mediante una actitud sectaria que favorece el espíritu de grupo, actuando con un criterio exclusivista y excluyente de los aliados, por lo que el enemigo aísla al proletariado e introduce políticas disolventes en el seno mismo de la clase proletaria, debilitando su fuerza compacta y disminuyendo su capacidad dirigente del proceso revolucionario.

08. El proletariado organizado como clase, tanto en sus organizaciones de base, y, principalmente, en su organización de vanguardia (partido) brinda una especial atención en la construcción del frente único en todos los niveles de trabajo, pues comprende que el conjunto de las clases sociales adheridas a un programa común son una condición absolutamente necesaria si se quiere llevar la revolución al éxito. Para esto la línea de masas es cardinal.

09. Vencer al capitalismo como sistema y reemplazarlo por el socialismo implica una serie de etapas según cada situación particular. Si el proletariado quiere tener éxito, necesariamente tiene que construir una poderosa organización de clase y una poderosa unión con las demás clases aliadas, única garantía de forjar un pueblo con poder capaz de vencer la fuerza y la represión del capitalismo. El poder del pueblo solo tiene perspectivas si el proletariado es capaz de mantener el frente único. Por ello el proletariado debe tomar consciencia que su partido sin el frente único y sin el poder del pueblo no podría derrotar a las fuerzas reaccionarias. Así, la construcción del partido del proletariado guarda una estrecha relación con la construcción del frente único y la construcción del poder para llevar la revolución a un éxito seguro.

10. No existe un exclusivo modelo respecto al frente único proletario. Cada revolución ha construido este instrumento según su particularidad histórica. Según las tareas revolucionarias, el partido de la clase proletaria, concertando con las clases aliadas, ha diseñado y construido el frente único, ha diseñado y establecido su programa de acción concreta. De ese modo ha tenido éxito su lucha. Cuando no se aplicó correctamente la política de frente único la revolución dio marcha atrás y sufrió reveses. Por ello es necesario actuar con realismo y haciendo un análisis concreto de la situación concreta. Y en la lucha por forjar el frente único, el proletariado debe ser flexible en su táctica e inflexible en sus principios.

11. Si el proletariado trabaja por construir el frente único no renuncia a su ideario ni a su doctrina; al contrario, esa actitud solidaria de principio lo ennoblece y le significa de hecho el liderazgo de la revolución. La verdad es revolucionaria y no debe temérsele. El espíritu revolucionario es constructivo, que anima la lucha por un orden social nuevo, socialista. Y construir el socialismo es trabajar por la unidad del pueblo que hace la historia hacia la sociedad nueva.

12. Por ello reafirmamos: “Los espíritus nobles, elevados y sinceros de la revolución, perciben y respetan, así, por encima de toda barrera teórica, la solidaridad histórica de sus esfuerzos y de sus obras. Pertenece a los espíritus mezquinos, sin horizontes y sin alas, a las mentalidades dogmáticas que quieren petrificar e inmovilizar la vida en una fórmula rígida, el privilegio de la incomprensión del egotismo sectario. (...) Las masas reclaman la unidad. Las masas quieren fe. Y, por eso, su alma rechaza la voz corrosiva, disolvente y pesimista de los que niegan y de los que dudan, y busca la voz optimista, cordial, juvenil y fecunda de los que afirman y de los que creen”. (JCM, COC 13. Ideología y Política, Pág. 110)


*Artículo publicado en la Revista “Polémica” Nº05 de Agosto-Setiembre 2002. Páginas 45, 46

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